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miércoles, 11 de noviembre de 2009

Caso Honduras. Carta abierta a la Defensora del Lector, Pablo Ordaz y Director de El País.

Numerosos son los comentarios de internautas que no se publican en los diferentes artículos firmados por Pablo Ordaz, aún compliendo con todas las normativas pertinenetes para que sean publicados, entre ellos los míos. En cualquier caso, de vez en cuando, también parecen filtrarse algunos que poenen el acento precisamente en el argumento de fondo de la presente comunicación: la absoluta parcialidad del enviado especial a Honduras, Pablo Ordaz, quién no sólamente está saltándose a la torera los principios de estilo que EL PAÍS mantiene (o dice mantener), respecto de la comprobación de las fuentes y la posiblidad de contrastar la infromación antes de ser ésta publicada, sino que, además, se deja llevar por un tono burlesco, nauseabundo y profundamente contrario a los principios éticos de cualquier publicación alejada del panfletismo.

En sus últimos reportajes, parece burlarse de la suerte del actual presidente de Honduras, por llevar numerosa escolta a un desfile de moda, siendo consciente el periodista, pues de lo contrario no merecería dicho título, que sólo semanas atrás había sido asesinado un sobrino suyo; o, utilizando un estilo demagogo y panfletario, termiar el artículo titulado "Tegucigalpa, sin esperanza" con un intento de ironía fina más cercano al de un director de márqueting evangelista, que propio de un reputado periodista de un diário igualmente reputado, que dice así:

"La historia de Ángel David es una más de cientos de casos dramáticos. Según Unicef, "1.600 niños hondureños menores de cinco años han muerto desde el 28 de junio de 2009, a razón de 13 niños al día". La desnutrición y la pésima atención sanitaria ante epidemias como la del dengue hemorrágico son algunas de las causas. Cada día, unos 60 niños ingresan en el hospital de Tegucigalpa aquejados de esta enfermedad. Pero no hay modo de atenderlos por falta de medios. Todo ello en medio de una ola de violencia que deja 14 muertos diarios y un sinfín de detenciones ilegales. Es verdad que la vida en Honduras no era buena antes del golpe, pero ahora es peor. ¿Verdad, Ángel David?"

Si de lo que se trataba era de relacionar la muerte por pobreza, precariedad y violencia con el golpe de estado, mejor hubiera sido decir directamente que detrás de estas epidemias se encontraba la mano de Michelletti, que buscaba desestabilizar a los legionarios zelayistas difundiendo enfermedades e impidiendo la atención sanitaria. Ya puestos a jugar a la demagogia y la desinformación, taza y media. Nótese cómo está estructurado el párrafo, relacionando el 28 de junio con epidemias de dengue y la falta de medios en los hospitales... como si antes del 28 de junio las estadísticas del país no reflejaran su posición como el segundo país más pobre de América Latina y uno de los más violentos. Sólo necesitó tres meses el dictador para acabar con el pueblo hondureño podría haber sido un más digno final de su escandaloso artículo. ¿Verdad Pablo Ordaz?

Puestos a hablar de estadísitcas, bien cabría mencionar cómo en los últimos 3 años, coincidentes con el mandato de Zelaya, se multiplicaron escandalosamente las cifras de muertes relacionadas con el narcotráfico o las apariciones de narcoavionetas en territorio hondureño, o los secuestros de todo tipo. Claros indicadores del aumento de la delincuencia mafiosa por el asentamiento de nuevas rutas de narcotraficantes en la zona. ¿Favorecidas por gobiernos corrputos?. Si fuera Pablo Ordaz un intrépido periodista digno de El País, probablemente trataría de arrojar algo de luz sobre dichas estadísticas, incluso a sabiendas de que la vida le iba en ello, como le fue a Bernardo Rivera, secuestrado y asesinado a manos de no se sabe quién cuando investigaba sobre narcotráfico. Porque la situación en Honduras antes del 28 de Junio era tan precaria y peligrosa para los amantes de la democracia y el Estado de Derecho como lo es ahora, porque el problema de fondo no tiene que ver con la famosa crisis polítca, pues ésta no es más que la consecuencia odiosa del irrespeto y la falta de poder del actual sistema político hondureño en su conjunto.

¿Porqué Pablo ordaz no habla en sus reportajes del asesinato del hermano de Calleja, el ex Presidente de la República hace 2 días?, ¿Porqué EL País no ha publicado siquiera una mísera nota al respecto?, ¿Porqué no se habla del ametrallamiento de la furgoneta del Fiscal General de Estado?, ¿porqué no se hablan de las bombas caseras que estallan en Honduras?, ¿porqué no se escribe sobre quién o qué grupos de poder están detras de estas manifestaciones violentas y alejadas del acuerdo suscrito entre Melistas y Micheletistas?, ¿porqué no se mencionan los constantes y aberrantes desacatos a la legalidad del depuesto Zelaya, o su falta de cumplimiento del acuerdo Tegucigalpa-San josé?

¿Qué le pasa a EL País?, ¿ha perdido el rumbo?

1 comentario:

Esteban Ramos dijo...

Pareciera haber hecho efecto la presión de VARIETALIS, pues Pablo Ordaz ha sido relegado de su puesto de Enviado Especial a Honduras.